Aceptémoslo, la frase: “necesito tiempo”, junto a “no eres tú, soy yo” hacen parte de las frases más temidas y repelidas en las relaciones de pareja. Pronunciarlas es casi sinónimo de iniciar un doloroso y tortuoso camino de tortura en el que las cosas no se dicen de forma transparente con la intención de no herir al otro, aunque a la postre se le hiere más.
Sin embargo, cuando tu pareja te pide un tiempo, hay muchas posibilidades de que en verdad necesite un lapso para aclarar sus sentimientos pero sobre todo tu respuesta ante sus necesidades.
Si oyes esta indeseada frase, no entres en pánico. No preguntes de entrada si hay alguien más ni te conviertas en un detective que interroga a su sospechoso. Manifiéstale primero todo tu apoyo y tu amor incondicional y permítele dimensionar lo que pide, es decir, pregúntale cuánto tiempo requiere. La clave para salir airoso de esto consiste en que tu pareja sienta que te preocupas sinceramente por su necesidad más que por celos o por un afán de ser informado.
Finalmente, establece claramente los términos del tiempo que pide, por ejemplo, si dejarán de verse totalmente, o si podrán comunicarse por teléfono. Si existe alguna posibilidad de que se puedan comunicar, hazle sentir en esos contactos que te interesas genuinamente por la evolución de sus sentimientos, señalando siempre al final que tienes toda la disposición para ser su apoyo y para estar más cerca cuando así lo considere.